El vecino Marruecos

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Cedí a la tentación, y miré en la casa del vecino. Descubrí la maravillosa mezcla de colores, sabores y estilos. Para sorprenderme poco después siendo testigo de las miserias de otros. Pasear por Marruecos puede significar convertirse en parte del lujo o ser una chispa de esperanza para cualquiera, es la aventura de inventar. Inventarse la vida.

 

Este nunca fue un blog de rutas y viajes. Este espacio ha sido el viaje en toda su esencia. Reconozco que podría contarte el mejor sitio para cambiar dinero en Marrakech, (suele ser el hotel Ali, cerca de la Plaza de Jemaa el Fna). También podría darte miles de consejos sobre el hielo de los zumos frescos en la plaza, la comida callejera, los guías improvisados que surgen en cualquier esquina por unos cuantos dírhams, los monos que te plantan en el hombro a cambio de otras monedas, lo mucho que oirás cualquier palabra que capte tu atención, o la calma que se encuentra tras los muros de cualquier riad.

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Quizás, si este fuera un blog sobre viajes, te contaría la belleza de la ciudad rosa, y el embrujo del Jardín Majorelle. Tendría que decirte que te dieras una vuelta por el famoso hotel La Mamounia, ¡parada obligatoria!

Pero iré más allá, te contaré un poco más, te diré lo que me ha cautivado. Marrakech es una ciudad distinta vista con cierta perspectiva. Y no solo me refiero a sus azoteas. La Mezquita de la Koutobia y su minarete son espectaculares, pero estar cerca cuando se produce la llamada al rezo y ver cómo va entrando la gente es algo especial que marca una clara diferencia con La Giralda.

unnamed (8) - copiaDarse un paseo por las Tumbas Saadíes, es más que estar donde descansan los restos de los fundadores de la ciudad. Es asistir a la soledad que acompaña a lo sagrado. Dejarse llevar por los colores y los azulejos del Palacio Bahía es fácil, reflexionar sobre los lujos de dentro y la pobreza del exterior es otro tema.

unnamed (1) - copiaSi este fuera un blog de viajes no podría contarte que me echaron de una cola para cambiar dinero por ser mujer, que es normal que entre bromas quieran cambiarte por no sé cuántos camellos y que si pillas cualquier excursión (o lo que sea) sin regatear te estarán timando. Como ya dije éste no es sitio donde haya que disimular nada. Por eso te contaré que al entrar y salir del país es mejor ir con cierta paciencia. Las colas de los puestos de policía donde rellenas un documento y comprueban tu pasaporte suele durar media hora. Excepto que te toque un funcionario que quiera tu número de teléfono (u otras cosas) a cambio del pasaporte… con el abuso de autoridad el tiempo de espera cambia. Te contaré que el mercado con los precios tasados por el gobierno no sé si es tan mercado y dudo que sean demasiado tasados. Que quedarse en un hotel es un error, sobre todo en la zona de moda y lujo puedes ver de todo en la puerta misma de cualquier garito. Puedes verlo tú que pasas por ahí, y los militares, apoyados en sus coches o en los muros a cualquier hora del día con sus armas sin hacer ni un gesto.

 

unnamed (7) - copiaConducir puede suponer el mismo acto de fe que tirarse a un paso de peatones. Eso sí, las calesas son maravillosas y hacía muchos años que no veía tantos burros por día. Los productos de farmacia… bueno… desconfía un poco, al menos.

Llegar al Palacio El Badi e imaginar cómo debió ser, darse una vuelta y perderse en el Mellah, descubrir la Madrasa Ben Youssef. Son planazos, pero después de unos días salir de Marrakech cuando el tráfico y las calles estrechitas empiecen a agobiarte es una buena opción. Entre las típicas excursiones encontrarás Essaouira, “la perla del Atlántico”, Ouarzazate ciudad que se encuentra a 200 km de Marrakech y no deja de ser una ciudad plató y el Valle de Ourika. Lo más probable es que en todas te den una vuelta en camello (aunque para ello paren en mitad de la autopista y te la den detrás de unos matojos), algo de té y te intenten vender cualquier cosa.

unnamed (5) - copiaUna forma bonita de conocer Marruecos es hacer ruta a otras ciudades. Casablanca y sus paseos agradables por el Boulevard Mohamed lleno de bares con productos frescos. La gente suele recorrer el barrio de Anfa, la Corniche y la mezquita Hassan II. Si puedes pasar por Rabat y esto fuera el típico blog de viajes te diría que no te pierdas el maussoleo, la mezquita y la torre de Hassan o el Palacio Real. Por supuesto, otra parada Fez, la muralla, la medina, mezquitas, medersas y el barrio de curtidores.

unnamed (3) - copiaPero si además de conocer Marruecos quieres descubrir a su gente, entonces salte de las rutas establecidas (en la medida de lo posible). Cena en BlackChich y déjate contagiar del buen rollo que flota en el ambiente. Si de este viaje me llevo algo será parar en un pueblo cerca de Asni, en mitad de una ruta, y darles nuestra merienda a unos niños. Compartir la alegría de quien tiene muy poquito, y recibe algo que no esperaba. Ser parte de una magia congelada que ha dejado a muchos pueblos en un estado de eterna espera. Y a sus niños con una sonrisa agradeciendo cualquier cosa que les ofrezcas.

El atardecer, las estrellas y el amanecer en el desierto. Son impresionantes las dunas, pero más aún el silencio que te llega como un bálsamo. Descubrir lo pequeños que somos en el mundo.

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Nuestro vecino Marruecos, una de nuestras puertas hacia el continente africano, no vacila cuando se trata de vulnerar el derecho de expresión y de manifestación, se producen juicios sin garantías y los derechos humanos no son reconocidos. Nuestro vecino que no ofrece garantías pero enamora con su mezcla de sabores, olores, estilos y en muchas ocasiones con la hospitalidad de sus gentes. Que lo mismo te piden más del triple de lo que vale algo y lo mismo encuentras un guía cercano, que te cuenta su vida bereber, la suerte de nacer y crecer en el desierto mezcladas con el duro esfuerzo para crear oportunidades. Crear un destino mejor.

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África marca, te da la vida, y a muchos la espalda. Te enseña a valorar lo que tienes, a luchar por todo lo que como humanidad aún nos falta. África me creó una sed de ver más allá, e hizo crecer en mí la semilla de la nostalgia.

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6 comentarios sobre “El vecino Marruecos

  1. Preciosa manera de relatar sensaciones y vivencias. Me ha gustado mucho. Has entrado más allá de las puertas y los muros. Has dado el toque de magia que envuelven zocos y callejas. Has revivido en mí imágenes, sonidos, sabores y aromas que tenía archivados en el sótano del recuerdo. Hermoso. Gracias.

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  2. Acabo de leerte e hiciste mi corazón chiquito, desde niña jugando al Turista Mundial lo primero que hacia era comprar Marruecos, porque desde los 8 años deseo visitar ese país, hoy tengo 32 y no ha habido alguna posibilidad, leerte me hizo imaginar el sentir la arena de los desiertos, y quisiera sentir los nervios de estar en un lugar totalmente ajeno a mi, aunque en la garganta se me hace un nudo de llanto por imaginar a niños en situación de riesgo, no dejo de desear visitar un día esa ciudad, que con fotos he imaginado estar ahí !! Gracias por transportarme

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    1. Muchas gracias por leerme con esa magia en la comprensión. ¿Sabes que yo también tengo 32? Me encantan estas sincronías. Estoy convencida de que irás y lo vivirás a tu manera, quizás coincidas con este post o quizás no, pero lo sentirás en el corazón. Un abrazo enorme, gracias por tus preciosas palabras.

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