GRITANDO LIBERTAD

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He tardado mucho tiempo en comprender y aceptar, o mejor dicho, comprenderme y aceptarme. He maltratado mi cuerpo de muchas formas y he amordazado mi voz interior con facilidad cada vez que surgía una controversia, sin que ello me supusiera algún problema, aparentemente. Lo peor es que sólo lo hacía por entrar en determinados cánones impuestos. Me he tratado con indiferencia, cada vez que quería algo y no me establecía como prioridad, porque no era capaz de reaccionar o porque tenía miedo a quedarme sola. Me he criticado porque mi cuerpo no cumplía con ciertas expectativas, odiando lo que consideraba imperfecciones. A veces con repugnancia, cuando no comprendía que mis necesidades corporales o espirituales lejos de ser tabúes, eran mi expresión más natural. He llorado con amargura cuando no llegaba jamás a ciertas metas impuestas. Incluso a veces me he mirado al espejo con pudor y hasta asco, por ser libre, simplemente. Cuando pasaba por todos estos estados llegaba siempre a la misma parte del círculo, la frustración. Ahí habían dos caminos, el fácil y el oculto, pero por alguna razón siempre escogía el conocido. Aunque sabía que era el que no me permitía crecer, y con todos los conflictos interiores que esto me suponía, estaba felizmente anestesiada, aún dormía.

No sé si decir que he tardado treinta años sería del todo cierto, porque sé que en algún momento de mi vida me aceptaba, no entendía si era o no pájaro, pero ya volaba. Era ese momento al que mis familiares lejanos se refieren cuando hablan de mi infancia y lo mezclan con la rebeldía de la niña que siempre hacía las cosas “mal”, a la que todos temían porque de un momento a otro desobedecía y si no quería entrar en las reglas socialmente marcadas, no entraba. Ahora que lo pienso, ¡menudo desperdicio!, que tan pocos adultos sean capaces de reconocer en esos rasgos el valor de ser un rebelde en caminos de ovejas, que nadie quisiera ni pudiera comprender el tesoro que posee aquel que es creativo y la necesidad no solo de proteger si no de fomentar esta magia. Es muy común enseñar a los más pequeños los caminos recorridos, para luego no permitirles ver qué hay más allá.

Hasta hace poco tiempo, cuando nos reuníamos en familia, siempre se recordaba la misma anécdota. Una vez fuimos a una fiesta y con 9 años decidí no ponerme bragas. Se ve que me molestaban o quizá ese día decidí que no las necesitaba. El hecho es que no quería ponérmelas y no me las puse. Eso sí, elegí mi vestido favorito, me encantaba, era corto e ideal para levantarse con facilidad en cuanto soplara un poco de viento. Fuimos al baile y, sabiendo que era una niña con escasos referentes maternos, ninguno de estos familiares me prestó atención, al menos no en detenimiento. Me dejaron vestirme como quise y cuando llegué al lugar bailé y disfruté. Supongo que era una situación vergonzosa en el mundo de los adultos, que en mi caso se podía justificar por la poca edad y en otros por la “enajenación”. Prueba de ello es la cantidad de veces que lo han repetido como algo fuera de lo normal o aceptado, de lo que ellos entienden por  correcto. Pero, ¿no es maravilloso?, antes de recibir todas las manipulaciones que me condicionarían después, de la sociedad, familia o cultura, mi esencia era completamente libre.

 

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El otro día leí un texto de una mujer valiente, en el que contaba lo mucho que le incomoda el sujetador y recordé que en esta edad temprana, aún no sabía qué era una respuesta feminista, y ni si quiera imaginaba que por imposición social habría que adaptarse a ciertas normas. Así que por primera vez recordé aquel momento de dulce inocencia como el origen, el canto a la vida en el que se aprende a des-cubrir para crecer. Es tan maravilloso ese punto de partida porque antes de conocer lo sublime y lo miserable ya decidía con naturalidad instintiva, dejando de lado lo que me incomodaba, para no encorsetar o dañar el cuerpo o el alma. Así que por primera vez he recordado esta anécdota con el valor que ahora comprendo que tiene. Lo he imaginado como un grito de libertad y he sentido el coraje que da el orgullo, empoderada o no, he reído a carcajadas. Soy consciente de que ya no será la anécdota estrella que contar en las reuniones pasivo-agresivas familiares.

Me he pasado media vida relacionándome con los demás a veces por obligación, otras no, y apreciando las cualidades que tenían, he sido capaz de ver belleza en cualquier rincón, pero por el motivo que fuera me resultaba complicado verla en mi, mirar en mi interior, hasta ahora. Me han juzgado por mi físico, por mi carácter, por mi forma de vestir, de expresarme o de ser y hasta por mi marcado acento. He escuchado lo guapa que parecía para notar algún comentario desagradable si no quería hablar, incluso reacciones de sorpresa si de repente surgía una conversación interesante, supongo que la simpatía o ciertas ideas están reñidas con la inteligencia en nuestra sociedad, sobre todo si eres mujer.

Estoy viviendo más de dos y tres tipos de realidades diferentes en cortos espacios de tiempo, y veo casi a diario, la pobreza más agónica paseando de la mano con la multiculturalidad más enriquecedora, así de bella y cruel me está pareciendo en ocasiones la vida. He amanecido en un lugar con bastantes oportunidades, sobretodo económicas, para ver atardecer en otro con muchas menos, pero con el encanto simple e inigualable de la naturaleza, rozando lo poético. En todos estos lugares voy coincidiendo con bellas personas muy diferentes. Por desgracia, muchas tienen una forma parecida de ver el mundo, a pesar de todo lo que las hace ricas en sus peculiaridades, pues obedecen. De todas estas personas, muchas mujeres, en algún momento de sus vidas no se han comprendido, no se han aceptado y no se han querido por ejemplos muy parecidos a los que he mencionado antes, ¿a ti te ha pasado?. Ésta es una constante realidad de las sociedades avanzadas, tan estúpidas cuando se trata de lo esencial.

 

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Como consecuencia de no invertir tiempo y recursos para educar en igualdad, y fomentar la inteligencia emocional desde la cuna, vivimos en el letargo. Muchas mujeres siguen de una forma u otra amordazadas, heridas, victimizadas y criminalizadas, cuando rompen con el estereotipo fijado. Encorsetadas y reprimidas para salvaguardar falsas estimas, criticadas y abandonadas si deciden vivir en rebeldía. Detestadas, si no se quedan hasta el hastío, o repudiadas, por gritar con dolor cuando quieren humillarlas, ancladas y tristes si deciden no moverse y quedarse a vivir donde no las quieren, donde hasta lo sano duele. Solitarias, porque cuando consiguen dar el paso y su vida se torna en una fiesta, les resulta complicado encontrar compañeros o compañeras que bailen. Algunas fingen que todo va bien cuando se mueren cada día un poquito más por dentro. Pasan por sentirse extrañas e incluso culpables y egoístas, cuando hacen lo que les apetece sin preocuparse por nada. Somos brujas si desarrollamos nuestra intuición y reconocemos historias largas en los segundos que pueda durar una mirada.

Ayer llegué a un pueblo bastante alejado. He conocido a una comunidad en la que viven muchas mujeres, fuertes, algunas nómadas, valientes y supervivientes. Mientras me sentaba a observar cómo se organizaban he reconocido a las que ya pasaron por el frío de la noche, las que volvieron de la oscuridad y parecen haber renacido decididas, revolucionarias, sin tapujos ni engaños, con miedos reconocidos y ese brillo que eclipsa en la mirada. Basta de estigmatizarnos si decidimos romper con las cadenas, muchas de nosotras jamás quisimos ser princesas, y está bien, no hay problemas ni traumas con eso. Muchas vivimos en constante aprendizaje, somos conscientes de lo fuertes que nos hace aceptarnos, responsabilizarnos y querer salir de ese tipo de estructuras totalmente embrutecidas. En un reconocimiento decente, optamos por alejarnos de la vida desgraciada, de escuchar cómo nos llaman putas o zorras por no querer permanecer en las emociones reprimidas, esclavizadas y con el hilo de la rabia como nexo que nos una.

La fundadora de la casa para mujeres de este pueblo tiene una sabiduría extraña, ¿viajera?, ¿alma vieja?, de corazón noble que habla a través de las acciones, me quiere enseñar a tejer con paja, y en un momento de confianza me he atrevido a preguntarle por la magia. Hasta aquí han llegado tus pócimas D.Testal, gracias, llegaron justo cuando me iba. Intento quedarme, para estar en todas partes, pero aún siento el hambre de quien necesita moverse, aprender y buscar. La señora me cuenta el mejor consejo que da al resto de mujeres de su familia: no dar consejos. Todo de lo que se nutre, todo lo que crea y lo que supera se basa en un solo ingrediente. Con el amor transforma, y es ahí donde reside toda su magia.

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19 comentarios sobre “GRITANDO LIBERTAD

  1. Tomada te animo a seguir tu camino interior…. ese que todos tenemos que transitar alguna ve en nuestra vida y que nos lleva al mejor sitio de nosotros mismos y ahí es de donde hay que partir hacia donde este nuestra felicidad, ese es el KM.0!
    Felicidades por tu post y ya eres mía!!

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  2. Nomada….
    Gracias por tu post!
    El tema de la libertad me apasiona.Como terapeuta lo corroboro :Cuando no hay libertad hay enfermedad.
    Como dice el Dr.Bach ( Flores de Bach): “Para ganar la libertad, demos la libertad.”
    Abrazos de Nogal ( je,je…Si te interesa te explico el por qué..)
    Luisa Valero.

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    1. Muchísimas gracias Luisa, me interesa muchísimo todo de lo que pueda aprender, por supuesto que sí, además he estado leyendo tu blog, ¡y me transmite unas buenas energías muy bonitas!.

      En cuanto a la libertad, creo que es el primer valor del individuo como punto de partida hacia una vida plena… pero a veces en la conservación de este valor surgen tantas piedras en el camino… que una puede quedarse anclada.

      Tendríamos para unas largas charlas, seguro enriquecedoras jejeje si quieres podemos estar en contacto: 30nomadas@gmail.com

      La nómada 🙂

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      1. Genial. claro que si vamos a conversar!
        La esencia de la flor del nogal se usa para tener un escudo frente a las interferencias de los demás porque todos debemos seguir los dictados del alma y nuestro propio camino.Esta flor te ayuda, y nos protege energeticamente de malas vibras.
        Podeis llevar una nuez en el bolsillo cuando vais a estar con alguien que no os agrada.
        Abrazos y flores…

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  3. Muy identificada con lo que comentas en tu post. En nuestra educación nadie reconoció a una rebelde, sino a una niña que lo hacía todo mal. A mí eso me acarreó muchas problemas en mi desarrollo hasta que…empecé a poder responder a las preguntas y colocar las cosas en su sitio. Liberador, verdad?

    Qué bien que ya nos conozcamos 🙂

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  4. ¡Brillante descripción o relato compañera, que he leído con suma atención! y me quedan muchas sensaciones con las que me identifico … como esa que comentas de “una constante realidad de las sociedades avanzadas, tan estúpidas cuando se trata de lo esencial”. Un placer leerte. Volveré
    Gracias por visitar mi Blog porque eso me trajo hasta aquí y aquí me quedo contigo.
    ¡Saludos!

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    1. ¡Que buenas sensaciones se me quedan con tus palabras!, creo que GRACIAS es poco. Me alegro de que te haya llegado y por supuesto para mi también ha sido un placer leerte, me quedo yo también contigo : )

      Nos leemos compañera, un abrazo enorme, que te llegue allá donde estés.

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  5. No había tenido el tiempo o mejor dicho no había hecho el tiempo para leerte… me encanta lo que escribes, siento que nos conocemos de antes o mejor dicho siento que fluimos en la misma corriente… gracias por tus escritos, me alientan a continuar en este camino y a entender que no me encuentro sola que no soy una incomprendida ..

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    1. Guau muchísimas gracias, la verdad es que yo también he empezado a sentir un respaldo súper bonito a raíz de subir algunos escritos aquí. No sabes cuánto me anima a seguir tu comentario, espero que te llegue toda mi energía, por supuesto NO ESTÁS SOLA, NO eres una incomprendida y estoy segura de que nos espera un camino precioso a las personas valientes que deciden gritar su libertad, te mando un abrazo enorme ojalá algún día nos conozcamos físicamente también ☺️

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      1. Siento que me esta pasando eso mismo, escribo para desahogarme y para comprenderme a mi misma un poquito mas… y luego recibo estos feedback de personas que no conozco o que no me relacionaba mucho , diciéndome que se sienten identificados .. eso me llena y me anima a seguir .. NO ESTAMOS SOLAS nomada, hay muchos como tu y como yo aya afuera … luchando para ser felices y me alegra saber que somos parte de esta libertad!!!y sii , espero algún dis podamos coincidir!! Saludoss

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